El Diloggún es el método de adivinación por el cual el sacerdote de la Regla de Osha o Santero se comunica con la divinidad. Este oráculo ancestral goza de gran prestigio en África aun en la actualidad, y es recurrido una y otra vez por todos los devotos de este credo para hallar respuestas a sus interrogantes. El Orisha, mediante el Diloggún, dictamina que hay que hacer para solventar una dificultad o prevenirse de ella.
Todos los Orisha tienen sus caracoles y con ellos se expresan. Si bien, es cierto que, para las consultas solo se emplea el de Elegguá, al menos en Cuba; ya que en África la responsabilidad de cada individuo le corresponde a un determinado Orisha, y es a esta divinidad a la que habrá de consultar cuando quiere saber algo. Sin embargo, en Cuba sólo se tira el caracol del Orisha tutelar en contadas ocasiones y para asuntos de suma importancia.
Los métodos de interpretación del Diloggún difieren en Cuba y en África en gran medida, aunque, tanto en un sitio como en otro, se conservan las raíces principales, que son los refranes e historias, de donde se extrae la enseñanza del Orisha, que habla por un oddún. Con el tiempo, y muy influido por el sincretismo religioso imperante en Cuba, el oráculo de los caracoles se ha enriquecido con nuevos argumentos, mucho más acordes con la problemática social de la isla.
Este hecho también se hace notar en otras partes del mundo, donde la interpretación de un mismo oddún esta sujeta a los problemas socioeconómicos de la región.
El aprendizaje de los caracoles es indispensable para los "asentados" de la Regla de Osha, con ellos, además de comunicarse con los Orishas, poseen un método de enseñanza continua y fluida donde la propia divinidad trasmite su conocimiento cada vez que se marca un ebbó o addimú.
Este procedimiento requiere de un esfuerzo importante por parte del sacerdote, quien puede tardar años en dominarlo completamente. El Oriate, máxima jerarquía de la Regla de Osha, gana mucho prestigio cuando domina totalmente esta técnica.
En Cuba, acostumbran a tirar los caracoles sentados en una mesa sobre un mantel blanco; cosa que no sucede en África, donde siempre se tiran sobre la estera, sentados en el suelo, en señal de humildad y respeto al Orisha.
Corresponde al sacerdote, que interpreta los oddún que salen en cada tirada, la responsabilidad de acertar en la solución del asunto que se consulta a la divinidad. En ningún caso se cree que el Orisha pueda equivocarse; siempre el desacierto es achacado a la inexperiencia del que oficia el rito, resguardando de esta forma la integridad del Orisha.
Otro de los aspectos que varían, según donde se utilice este método de adivinación, es la formula que se establece para pedir la mano del devoto que acude al oráculo. En Cuba los oddún mayores corresponden a la mano izquierda y los menores a la derecha. En África esto no es así, los oddún mayores de un individuo hablan por la mano que este mas utiliza y los menores por la contraria. Existen, también, diferencias en la interpretación: en Cuba los Santeros solo pueden leer los oddún del uno al trece, dejando los tres restantes para los Babalawos, ya que se les consideran oddún fuera de su alcance. En África, siempre un Sacerdote puede leer todos los oddún que le dictamina el oráculo, sin perjuicio de lo que establezca el Babalawo con su método.
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