Con el debido respeto me presento ante vos, tú que me quitas y me das la felicidad,
engendras el amor entre los cónyuges obligando tanto al hombre como a la mujer a guardarse fidelidad y a socorrerse mutuamente.
Hoy te invoco para suplicarte esta gracia, ya que xxxxx ha quebrantado sus manda-mientos y espero que lo hagas volver manso y humilde a mi hogar tal y como hizo Jesucristo ante Poncio Pilotos, y que vuelva yo a recrearme con su trato suavísimo y quede purificado para siempre de su iniquidad. Amén.